Relaves mineros en Chile: El legado tóxico de una potencia minera

La minería ha sido por décadas el principal motor de desarrollo de Chile, pero bajo ese relato persiste un legado invisible: cientos de depósitos de relaves activos, inactivos y abandonados que siguen actuando sobre los ecosistemas y la salud de las comunidades. En este artículo examinamos cómo estos pasivos continúan marcando al país y tensionando a la institucionalidad ambiental.

A la mina, mi hijo! ¡A la mina! Allí donde se gana el pan con el sudor de la frente, y donde el aire es escaso y la muerte está siempre acechando.

Baldomero Lillo – Subterra (1904)

Chile es un país minero. La frase se repite desde la sala de clases hasta los discursos oficiales, y no es casual: la historia del país está profundamente entrelazada con la extracción de minerales, concebida por décadas como un motor de desarrollo y progreso. Desde el norte al centro y sur del territorio, la minería no solo ha modelado paisajes y economías locales, sino también parte del imaginario colectivo y de la identidad nacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tranque Las Tortolas RM. Créditos: ©ONG Ecosistemas

Según cifras oficiales del informe de Cuentas Nacionales del Banco Central de Chile (2025)la minería representa de manera directa más del 10% del Producto Interno Bruto (PIB). Si se considera además la actividad de proveedores y servicios asociados, este aporte se eleva a cerca del 20% del PIB nacional.

Sin embargo, junto con su peso económico y su reconocimiento internacional como una industria de estándar mundial, persiste una dimensión menos visible del modelo minero chileno: la gestión de sus residuos. En este ámbito, los avances han sido desiguales y, en muchos casos, la regulación y las respuestas institucionales han ido por detrás del ritmo de expansión del sector, dejando desafíos pendientes que hoy comienzan a tensionar la relación entre minería, territorio y medio ambiente.

Actualmente, Chile es el tercer país del mundo con mayor número de depósitos de relaves, después de China y Estados Unidos, y se proyecta que, al año 2026 nuestro país tendría que gestionar más de 900 millones de toneladas de material de relaves al año. Esta cifra equivale a cerca de 4.919 barcos El Globe, el buque de carga más grande del mundo, que puede transportar hasta 186.000 toneladas de carga.

Cada vez que generamos una tonelada de cobre, estamos produciendo más de 200 toneladas de relaves. Entonces estamos frente a una industria sumamente ineficiente. Si produces una tonelada de cobre y después generas 200 toneladas de desechos, creemos que tiene que haber un esfuerzo país por aminorar esta asimetría, porque es muy grande”, explica Raimundo Gómez, director ejecutivo de Fundación Relaves.

A este volumen anual se suma un legado histórico de aproximadamente 795 relaves mineros distribuidos a lo largo del territorio nacional, de los cuales más del 80% se encuentra inactivo o abandonado.

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