Día Nacional de los Glaciares 2025: Una oportunidad para reflexionar sobre el impacto que tiene la minería sobre ellos

Marzo 2025.- En reconocimiento a la importancia de estos ecosistemas, Chile celebró por primera vez -el pasado 21 de marzo- el Día Nacional de los Glaciares, coincidiendo con el año internacional de la Conservación de los Glaciares declarado por la ONU, y que busca, entre otras cosas, relevar la importancia del libre acceso de los ciudadanos a las montañas. “Esta celebración representa una oportunidad para reflexionar sobre el impacto de la minería y otras actividades humanas en estos reservorios de agua dulce. Es imperativo que la sociedad civil, el sector privado y autoridades trabajen conjuntamente en la implementación de políticas y prácticas sostenibles que garanticen la preservación de los glaciares para las futuras generaciones”, explica Constanza Espinosa, fundadora y directora de Fundación Glaciares Chilenos.

Así, es importante entender cuál ha sido el impacto de la industria minera en ellos, partiendo por mencionar que nuestro país alberga más del 80% de los glaciares de Sudamérica, con más de 26 mil masas de hielo que cubren aproximadamente 21 mil km², lo que equivale al 4% de los glaciares del mundo. Estas formaciones son fundamentales para la regulación hídrica, actuando como reservas naturales de agua dulce esenciales para el equilibrio ecológico y el sustento de las comunidades.

CASOS: IMPACTOS DE LA MINERÍA

Un caso emblemático es el proyecto Pascua Lama, que implicaba la explotación de una mina a cielo abierto en la frontera entre Chile y Argentina. Este proyecto fue clausurado definitivamente en 2020 debido a su impacto ambiental, incluyendo la amenaza a glaciares cercanos y la potencial contaminación de fuentes de agua. Por otro lado, investigaciones han señalado que la actividad minera ha afectado glaciares rocosos en la cordillera entre Copiapó y Rancagua, con una pérdida estimada de 24.106 m³ de agua dulce. 

Por su parte, las comunidades del Valle del Huasco en múltiples ocasiones han expresado su preocupación: “Los glaciares son la vida del Valle del Huasco, por ende su destrucción, su contaminación con polvo con metales pesados y contaminación con desechos industriales significa nuestra propia contaminación, nuestra muerte y la de todo el valle”.

Y otro ejemplo: Una investigación publicada el año 2022 concluyó que el cambio climático no es el principal responsable de la desaparición de glaciares en Los Andes Centrales, sino que es la actividad minera, específicamente las emisiones de carbón negro de Codelco División Andina y Anglo American, empresas mineras que se encuentran en la zona.

“El impacto de la minería sería responsable del 82% de la pérdida del área del glaciar Olivares Alfa en los últimos diez años entre 2004 y en 2014, y el cambio climático sería entonces la diferencia, el 18%», expresó a El Mostrador Francisco Cereceda, autor del estudio e investigador del Centro de Tecnologías Ambientales de la Universidad Federico Santa María. Y agregó que “los glaciares más tarde que temprano se van a derretir, pero lo que estamos haciendo nosotros, por supuesto, es acelerarlo. Eso no tendría por qué desarrollarse en 50 años, a lo mejor se va a desarrollar en los próximos 300, 500 años”.

Por lo mismo, desde Fundación Relaves comentan que “estos impactos no solo comprometen la integridad de los glaciares, sino que también ponen en riesgo la seguridad hídrica de las comunidades que dependen de ellos”.

ESTADÍSTICAS GENERALES

Disminución de glaciares a nivel mundial:

  • Entre 2000 y 2023, los glaciares del planeta perdieron un promedio anual de 273.000 millones de toneladas de hielo, lo que equivale al consumo de agua global durante 30 años. (Fuente: Cadena SER)
  • En los últimos 24 años, los glaciares de Europa central han reducido su volumen en un 39%. (Fuente: WPLG)
  • Se proyecta que, a nivel global, los glaciares podrían perder entre una cuarta parte y la mitad de su volumen para el año 2100, dependiendo del grado de calentamiento global. (Fuente: National Geographic)

Disminución de glaciares en Chile:

  • Chile ha perdido alrededor de 2.000 km² de masa glaciar en los últimos años, afectando a casi 200 glaciares. (Fuente: Fundación Aquae)
  • Según un estudio de la Universidad de Chile, los glaciares de la zona central del país están disminuyendo a una tasa mayor que los de otras regiones, lo que podría afectar la disponibilidad de agua en el futuro.
  • En los últimos 30 años, los glaciares de la Cordillera de los Andes han perdido el 42% de su superficie, pasando de 2.429 km² en 1990 a 1.409 km² en 2020.

“Estos datos resaltan la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para mitigar el cambio climático y proteger los glaciares, que son fundamentales para la regulación hídrica y el equilibrio ecológico”, indican desde Fundación Relaves.

Consecuencias de la desaparición de los glaciares:

  • Aumento del nivel del mar: El derretimiento de los glaciares ha contribuido a un aumento de 2,7 centímetros en el nivel del mar desde 1961. Si todos los glaciares se derritieran, el nivel del mar podría elevarse hasta medio metro, poniendo en peligro ciudades costeras y pequeñas naciones insulares debido a inundaciones más frecuentes y marejadas ciclónicas.
  • Alteraciones climáticas: El deshielo glaciar en los polos está ralentizando las corrientes oceánicas, lo que se relaciona con alteraciones en la climatología mundial y la sucesión de episodios meteorológicos cada vez más extremos en todo el globo.
  • Pérdida de biodiversidad: La desaparición de los glaciares afecta a especies que dependen de estos hábitats fríos, provocando la extinción de numerosas especies y alterando los ecosistemas acuáticos y terrestres.
  • Escasez de agua dulce: Los glaciares son reservas cruciales de agua dulce. Su desaparición reduciría la disponibilidad de agua para consumo humano, agricultura y generación de energía hidroeléctrica, afectando a millones de personas que dependen de este recurso.

Finalmente, la desaparición de los glaciares tendría consecuencias devastadoras a nivel global, afectando el clima, la biodiversidad y la disponibilidad de recursos hídricos esenciales para la vida humana y los ecosistemas.