¿Esto no es un problema ambiental?

Si en los próximos días se aprueba la Ley de Permisos Sectoriales, los relaves quedarán sin evaluación ambiental para siempre. Además:

1. Se pierde el derecho a una evaluación ambiental.
Muchos proyectos con impactos graves ya no pasarán por el SEIA (como relaves, botaderos y plantas de tratamiento).

2. Se pierde la participación ciudadana.
Si un proyecto no va al SEIA, la comunidad no puede opinar, ni reclamar ni proponer condiciones.

3. Se pierde la capacidad del Estado de proteger el agua.
La Dirección General de Aguas queda sin dientes. Podrá advertir, pero no detener ni condicionar.

4. Se pierde la opinión técnica del Ministerio de Salud.
Aunque un proyecto amenace fuentes de agua potable o genere exposición tóxica, el Ministerio de Salud no podrá frenarlo.

5. Se pierde la independencia del sistema de permisos.
Quienes evalúan son muchas veces los mismos que promueven o gestionan los proyectos. Se rompe la separación de roles.

6. Se pierde la lógica preventiva.
Se pasa de evaluar antes a corregir después del daño. Esto es más caro, más lento y más peligroso.

7. Se pierde transparencia.
Menos informes obligatorios y menos trazabilidad. Más tratos a puerta cerrada.

8. Se pierde el control sobre los relaves mineros.
Podrán construirse sin pasar por una evaluación ambiental, aunque estén sobre napas, quebradas o zonas sísmicas.

9. Se pierde legitimidad social.
Proyectos aprobados sin participación ni evaluación generarán más conflictos, más judicialización y más crisis de confianza.