El mapa oculto de uno de los mayores riesgos ambientales de Chile: 300 relaves sin dueño y 265 sin datos

Un nuevo informe de la ONG Ecosistemas alerta: los relaves no están inactivos. siguen contaminando. La falta de control estatal y la opacidad de la industria han permitido que cientos de depósitos abandonados sigan representando un riesgo estructural para el país. Por lo mismo, el documento de la organización exige transparencia, regulación estricta y una reforma profunda a la gestión de pasivos ambientales mineros.

En su informe “Depósitos de Relaves en Chile: Agresores Socioambientales Mineros”, la ONG Ecosistemas vuelve a instalar un tema urgente: los casi 800 depósitos de relaves distribuidos por el país representan riesgos ambientales y sanitarios que siguen vigentes aunque muchos fueron declarados “inactivos” hace décadas. 

El documento —elaborado por Michael Lieberherr Pacheco, Mitzi Urtubia Salinas y Juan Pablo Orrego— evidencia que el 81,9% de estos depósitos está catalogado como inactivo o abandonado; sin embargo, la literatura nacional e internacional demuestra que siguen afectando cursos de agua, suelos y comunidades completas en regiones como Antofagasta, Coquimbo, Metropolitana y Aysén.

El informe fue difundido durante la última semana de noviembre, en actividades virtuales y presenciales, incluyendo una presentación en el Festival Ladera Sur. Allí se enfatizó que Chile es uno de los países con mayor densidad de relaves del mundo, y que el escenario se vuelve más complejo considerando que para 2026 el país deberá gestionar más de 900 millones de toneladas de material depositado, muchos con presencia de metales pesados y sustancias tóxicas.

La investigación revisa además la distribución territorial del problema, donde Antofagasta lidera en volumen acumulado, seguida de la Región Metropolitana, Atacama, Tarapacá y Coquimbo. A esto se suma la falta de información crítica: 300 depósitos no tienen propietario definido y 265 carecen de datos sobre su método de construcción o estabilidad. Esta opacidad —señalan desde Ecosistemas— incrementa la incertidumbre respecto del riesgo real que enfrentan las comunidades cercanas.

En este punto, Fundación Relaves ha insistido en que la magnitud del problema sigue subestimada. Desde la organización han señalado que “en Chile aún no existe un catastro realmente robusto, actualizado y transparente que permita conocer el estado estructural de los relaves históricos”, y agregan que muchos de ellos fueron diseñados con estándares que hoy serían inaceptables. En declaraciones de los últimos años, la fundación ha advertido que “un relave no deja de ser peligroso porque se lo declare inactivo; su peligrosidad persiste, especialmente en un país sísmico y bajo condiciones climáticas cada vez más extremas”.

La organización también ha cuestionado la falta de seguimiento sobre relaves abandonados que hoy conviven con zonas pobladas, y ha planteado que la institucionalidad actual “tiende a reaccionar sólo cuando aparece un conflicto o un escándalo ambiental, en vez de anticiparse a riesgos evidentes”. A esto se suma la baja visibilidad pública del tema. “Los relaves son uno de los problemas ambientales más grandes de Chile, pero uno de los menos discutidos. La ciudadanía no ve los depósitos, no los tiene frente a sus casas, pero sí vive las consecuencias”.

Ecosistemas, en su informe, refuerza esta preocupación y señala en sus conclusiones que se requiere una acción coordinada del Estado y la industria para enfrentar un problema acumulado por décadas. Esto incluye mayores exigencias de transparencia, evaluaciones ambientales estratégicas, ordenamiento territorial, líneas de base socioambientales exhaustivas y una revisión profunda del rol de los llamados “pasivos ambientales” en políticas públicas.

Finalmente, el estudio introduce una reflexión transversal: la minería, la crisis ecológica y el auge de la industria armamentista del norte global están interconectados. La presión sobre el sur global para extraer minerales estratégicos —metales críticos, tierras raras, insumos militares y tecnológicos— incrementa también el volumen y complejidad de los relaves, profundizando desigualdades ambientales.

Más que Minería: una agenda socioambiental más amplia

Tanto ONG Ecosistemas como Fundación Relaves —junto a organizaciones aliadas como Terram, Fundación Tanti y el Observatorio ambiental de Chile— han ampliado su enfoque más allá de la denuncia puntual de los depósitos. Hoy trabajan en propuestas de transformación que incluyan educación ambiental, participación comunitaria vinculante, transparencia institucional, actividades de divulgación, auditorías ciudadanas y recomendaciones de política pública que impulsen una relación más responsable con los territorios.

Estas organizaciones plantean que el tema de los relaves es sólo la puerta de entrada a una discusión mayor: qué modelo de desarrollo está construyendo Chile, cómo se distribuyen los costos ambientales y quiénes cargan con los riesgos. Bajo ese marco, participan en alianzas como Más que Minería, una plataforma ciudadana que reúne a organizaciones socioambientales, expertos y comunidades de distintas regiones del país. 

Su objetivo es promover una mirada más amplia sobre el sector minero: más transparencia, gobernanza democrática de los territorios, protección de ecosistemas, resguardo de las fuentes de agua, defensa de la salud pública, desarrollando un modelo minero que pueda mejorar.

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